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Archivo de la categoría: el ojo crítico

>Carta abierta a los adultos


>Que le pasa a los jovenes?
La última vez que escuché esta pregunta fué hoy a la mañana, a un periodista de AM que no alcancé a identificar, pero es un interrogante que cada tanto alguien hace rasgándose las vestiduras.
Que le pasa los jovenes de hoy? Con sus computadoras, sus Ipods, sus fotologs, sus facebooks, no hacen más que tomar cerveza y fumar porro, no tienen metas, ni principios, ni respetan a sus mayores… La juventud está perdida.

Desde ya, hay que ser muy estúpido, o un cínico sin remedio.
Le cuento, señor de más de 45 años, para que se entere: estos jovenes, son hijos suyos. De su señora y usted, de su hermano, de su mejor amigo, de su compañera de trabajo, y del vecino que lava en la vereda el Honda Civic que compró en el 1 a 1.

Porqué un grupo de gente es de una determinada forma, es bastante complicado de determinar. La juventud perdida de hoy, se hace, o se nace? En este caso, el dilema del huevo y la gallina, se resuelve facilmente, ya que es muy poco probable que estemos ante una mutación genética simultánea en todos los jovenes argentinos. Entonces solo nos queda aceptar que estos jovenes son producto de la educación, y del entorno. Y lamento informarle señor, que la educación y el entorno, son obra suya.
Esta juventud perdida, pone al descubierto el evidente fracaso de la suya.

Tuvieron la oportunidad de cambiarlo todo, cuando se terminó la dictadura, pero se dejaron arrastrar en la trampa del sistema.
Que sucedió? Sucedió que los poderosos se dieron cuenta que ya no podían sostener por las armas un orden social en el que los tres o cuatro de arriba son amos y señores, y los millones de abajo somos esclavos. Se dieron cuenta que la único que podían hacer, era construir un orden social piramidal, en donde cada esclavo tiene a cargo otros dos esclavos. Y a este orden, no hace falta mantenerlo por las armas, ya que se sostiene y alimenta con la estupidez, ignorancia y ambición humana. Todos son esclavos, pero todos se creen amos.


Cuando alguien con un poco de sentido común llega a cierta edad, empieza a notar que el 90% de lo que aprendió en el colegio, no le sirve absolutamente para nada. Esto es porque el Estado no se dedica a educarnos, el Estado se dedica a formarnos.
Y en ese pequeño truco de semántica es donde reside la trampa. El Estado no quiere que aprendamos, no quiere fomentar nuestra curiosidad, ni explotar nuestras aptitudes artísticas o intelectuales. El Estado quiere que seamos de una determinada forma, para encajar en el modelo. Mientras aprendemos a leer y escribir, sumar y restar, nos van moldeando a sus necesidades. Nos acostumbran a usar uniforme, a cumplir un horario, a trabajar en grupo, a llevar trabajo a casa y a responder ante una autoridad.
Casi todos terminamos por acatar las normas preestablecidas, porque se suponen necesarias para el bienestar común. Pero a medida que uno va creciendo y observando, empieza a sospechar que la autoridad y las normas fueron creadas para anular el derecho a pensar, a cuestionar, a reclamar lo que es propio y para perpetuar la posición privilegiada de los que están arriba.


Los jovenes crecimos escuchando que Evita regaló miles de casas, que Argentina es el granero del mundo, que con la democracia se come, se cura y se educa, que el trabajo dignifica, que Diego hizo el mejor gol de la historia, y que estamos en el primer mundo.
Resulta ser que Evita se murió hace 50 años, y hoy pocos puede acceder a una vivienda digna, que Argentina exporta menos que sus limítrofes e incluso Brasil tiene mas ganado que nosotros, que con la democracia no se come, ni se cura, ni se educa, sino que como mucho, se hace lobby, que el trabajo no dignifica, sino que explota, que las últimas alegrias que nos dió el fútbol fueron en Italia 90′ y nos acordamos solo nosotros porque ya pasaron 20 años, y por supuesto, que el primer mundo era alquilado.

La señora que hace 15 años despotricaba contra Tinelli por burdo y chabacán, y ahora no se pierde una emisión de “Bailando por un Sueño”, el comisario retirado que ahora vive en un exclusivo country de Pilar, y el político que vendió su ideolgía al mejor postor, se sorprenden y se preguntan:
Que le pasa a los jóvenes?

Nos pasa que la razón nos grita ideas que han sido ridiculizadas.
Nos pasa que el alma nos pide libertades que han sido prohibidas.
Nos pasa que no nos importa nada, porque nunca nadie nos mostró algo que valga la pena.
Nos pasa que no respetamos a nadie, porque nadie nos dió un ejemplo a seguir.
Nos pasa que no tenemos metas, porque ya no quedan metas.

Nos legaron una farsa y se preguntan que nos pasa.

Yo creo que no todo está perdido. Se puede mejorar, pero hay muchas cosas para hacer. Muchas instituciones que abolir, y muchas nuevas que construir.
No podemos seguir votando en memoria de los muertos, no podemos vivir de la birome y el dulce de leche, no podemos seguir cantando “Un Estate Italiano“, no podemos seguir jactándonos de lo que Argentina fué alguna vez. Pero sobre todas las cosas, no podemos permitir que una generación que se vendió por un vuelto, nos señale y nos diga que estamos perdidos.
De ninguna manera.

Cuando fui a bailar por primera vez, en los 90′, mis viejos me aconsejaron no tomar ninguna bebida que me regalasen, porque seguro contenía droga.
Se nota que los adultos crecieron en una época mejor.

A mi la droga siempre me la cobraron.

http://exijoquealguienhagaalgo.blogspot.com/2009/09/carta-abierta-los-adultos.html

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