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Archivos Mensuales: enero 2010

>Álvaro Uribe Vélez: un narcomafioso al servicio del Imperio.


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Desde: http://antimperialista.blogia.com/
Ante el reciente hallazgo en Colombia, de la mayor fosa común de la historia del continente Americano, que data del año 2005 y que contiene restos de más de 2000 personas pertenecientes a opositores políticos al gobierno de Uribe, fiel vasallo de los intereses de las multinacionales estadounidenses y europeas, os ofrecemos un vídeo en el que se traza el perfil de este criminal, llamado Álvaro Uribe Vélez, un tipo sin escrúpulos, capaz de cometer las peores atrocidades contra aquellos que se le opusieran, así como de aliarse con narcotraficantes y paramilitares para conseguir sus objetivos.

Ver tambien: http://alertaroja.net/index.php/alertaroja/2010/01/28/destapan-la-mayor-fosa-comun-del-contine
y el articulo Álvaro Uribe, el narcotraficante Nº 82, en:
http://mundodesconocido.com/WordPress/?p=174

Escribe el resto de la entrada aquí (Ya completo…)

 
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Publicado por en 31 enero, 2010 en Noticias

 

>Cuba, para la reflexión


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SANTIAGO ALBA RICO, CARLOS FERNÁNDEZ LIRIA, BELÉN GOPEGUI Y PASCUAL SERRANO
Estos son tiempos para la reflexión en economía. Tras algunas décadas de predominio neoliberal patrocinado por la escuela de Chicago, la economía mundial se encuentra frente a una crisis de consecuencias imprevisibles, pero en cualquier caso gravísimas. Lo mínimo que se podría pedir al espíritu científico es cambiar los paradigmas, invertir las evidencias, reaccionar, en suma, ante esta bancarrota intelectual que impidió diagnosticar y prever la catástrofe que se avecinaba. ¿Es eso lo que se está haciendo?

Hemos conocido distintas versiones más o menos destructivas del capitalismo, lo mismo que del socialismo. Pero, respecto a la lógica interna que distingue a uno del otro, hay algo que debería hoy interesarnos vivamente. El socialismo puede dejar de crecer, el capitalismo no. El socialismo puede ralentizar la marcha, el capitalismo no.

Pensemos en el ejemplo de Cuba. Al hundirse la URSS, Cuba perdió repentinamente el 85% de su comercio exterior. Su producto interior bruto decreció nada menos que un 33% en términos absolutos. Uno puede hacerse una idea de la catástrofe si se piensa que en Europa nos echamos a temblar ante la perspectiva de perder un punto en el crecimiento previsto. Y a ello se unió un endurecimiento del bloqueo estadounidense. Sin embargo, la gente no murió de hambre en Cuba, no perdió sus zapatos, ni su educación, ni su seguridad social, ni tampoco su dignidad. Lo pasaron muy mal, pero no se enfrentaron al fin del mundo como habría ocurrido con semejantes indicadores en los países capitalistas.

En medio de la actual sacudida, cuando el capitalismo destruye cuerpos en África y puestos de trabajo en España, cuando erosiona sin remedio las condiciones de habitabilidad del hogar humano, cuando para ello tiene al mismo tiempo que recurrir al lubricante de las mafias, al estímulo de los integrismos religiosos, a la restricción de los derechos laborales y al recorte de las libertades, en ese momento, todas las miradas se dirigen, en efecto, hacia Cuba… pero para condenarla y hostigarla. ¿Por qué? ¿Qué pasa allí? ¿El récord de muertos en un solo día? En México. ¿El de sindicalistas y periodistas asesinados? En Colombia. ¿El de pogromos racistas contra inmigrantes? En Italia. ¿Homofobia? En Polonia. ¿Xenofobia institucionalizada y leyes raciales? En Israel. ¿Fanatismo religioso y machismo criminal? En Arabia Saudí. ¿Control de las comunicaciones, suspensión del habeas corpus, tortura, secuestros, asesinatos de civiles? En EEUU. ¿Malos tratos a detenidos, periodistas e intelectuales procesados, periódicos cerrados, corrupción galopante, inmigrantes en centros de internamiento? En España.

Bien, aceptemos que, en este cuadro dantesco, Cuba es apenas un “mal menor”. El que desde Europa y desde España se preste tanta atención negativa al país con menos problemas del planeta –como ha hecho el diputado Luis Yáñez (Público,
9-1-10)– demuestra de sobra, en todo caso, que no es lo malo de Cuba lo que se censura, sino lo que en Cuba se opone a esta lógica dantesca y a sus efectos; es decir, lo que tiene precisamente de bueno.

Los economistas Jacques Bidet y Gérard Duménil recuerdan que lo que salvó al capitalismo en las primeras décadas del siglo pasado fue la organización; es decir, la misma planificación que los liberales identifican horrorizados con el socialismo. Gobiernos e instituciones planificaron sin parar, como siguen planificando ahora, aunque lo hicieron para conservar y aumentar los beneficios y no para conservar la vida y aumentar el bienestar humano. Pero la planificación es ya, como quería Marx, un hecho. Basta sólo cambiarla de signo. En los últimos 60 años, la minoría organizada que gestiona el capitalismo global se ha visto apoyada, a una escala sin precedentes, por toda una serie de instituciones internacionales (el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el G-8, el G-20 etc.) que han concebido en libertad, y aplicado contra todos los obstáculos, políticas de liberalización y privatización de la economía mundial. El resultado salta a la vista.

¿Y si planificásemos al revés? ¿Y si prestásemos un poco de atención positiva a Cuba? Esto no lo hemos probado aún, pero lo que intuimos en la actualidad es más bien esperanzador: a partir de una historia semejante de colonialismo y subdesarrollo, el socialismo ha hecho mucho más por Cuba que el capitalismo por Haití o el Congo. ¿Qué pasaría si la ONU decidiese aplicar su carta de DDHH y de Derechos Sociales? ¿Si la FAO la dirigiese un socialista cubano? ¿Si el modelo de intercambio comercial fuera el ALBA y no la OMC? ¿Si el Banco del Sur fuese tan potente como el FMI? ¿Si todas las instituciones internacionales impusiesen a los díscolos capitalistas programas de ajuste estructural orientados a aumentar el gasto público, nacionalizar los recursos básicos y proteger los derechos sociales y laborales? ¿Si seis bancos centrales de Estados poderosos interviniesen masivamente para garantizar las ventajas del socialismo, amenazadas por un huracán?

Podemos decir que la minoría organizada que gestiona el capitalismo no lo permitirá, pero no podemos decir que no funcionaría. Según una reciente encuesta de GlobeSpan, la mayoría que lo padece (hasta un 74%) apuesta ya por otra cosa.
En su artículo, el diputado Yáñez decía amar a Cuba. Por eso, le deseaba lo mejor: incorporarse al capitalismo, justo cuando este ha demostrado su fracaso y su incompatibilidad, al mismo tiempo, con el bienestar humano y con la democracia, con la dignidad material y con el derecho. Nosotros no amamos a Cuba: respetamos a sus hombres y mujeres por lo que han hecho y por lo que siguen haciendo. Quizás a Yáñez le tranquilice pensar en Colombia o en Arabia Saudí. A nosotros nos tranquiliza pensar en Cuba, esa isla donde incluso los límites, los problemas, los errores de la revolución señalan inflexiblemente, desde hace 51 años, la posibilidad histórica de una superación del capitalismo y de una alternativa a la barbarie.

Santiago Alba Rico es escritor

Carlos Fernández Liria es profesor de Filosofía (UCM)

Belén Gopegui es escritora

Pascual Serrano es periodista

Ilustración de Mikel Casal

 
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Publicado por en 31 enero, 2010 en Noticias

 

>Cuba, para la reflexión


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Desde: http://blogs.publico.es/dominiopublico/
SANTIAGO ALBA RICO, CARLOS FERNÁNDEZ LIRIA, BELÉN GOPEGUI Y PASCUAL SERRANO
Estos son tiempos para la reflexión en economía. Tras algunas décadas de predominio neoliberal patrocinado por la escuela de Chicago, la economía mundial se encuentra frente a una crisis de consecuencias imprevisibles, pero en cualquier caso gravísimas. Lo mínimo que se podría pedir al espíritu científico es cambiar los paradigmas, invertir las evidencias, reaccionar, en suma, ante esta bancarrota intelectual que impidió diagnosticar y prever la catástrofe que se avecinaba. ¿Es eso lo que se está haciendo?

Hemos conocido distintas versiones más o menos destructivas del capitalismo, lo mismo que del socialismo. Pero, respecto a la lógica interna que distingue a uno del otro, hay algo que debería hoy interesarnos vivamente. El socialismo puede dejar de crecer, el capitalismo no. El socialismo puede ralentizar la marcha, el capitalismo no.

Pensemos en el ejemplo de Cuba. Al hundirse la URSS, Cuba perdió repentinamente el 85% de su comercio exterior. Su producto interior bruto decreció nada menos que un 33% en términos absolutos. Uno puede hacerse una idea de la catástrofe si se piensa que en Europa nos echamos a temblar ante la perspectiva de perder un punto en el crecimiento previsto. Y a ello se unió un endurecimiento del bloqueo estadounidense. Sin embargo, la gente no murió de hambre en Cuba, no perdió sus zapatos, ni su educación, ni su seguridad social, ni tampoco su dignidad. Lo pasaron muy mal, pero no se enfrentaron al fin del mundo como habría ocurrido con semejantes indicadores en los países capitalistas.

En medio de la actual sacudida, cuando el capitalismo destruye cuerpos en África y puestos de trabajo en España, cuando erosiona sin remedio las condiciones de habitabilidad del hogar humano, cuando para ello tiene al mismo tiempo que recurrir al lubricante de las mafias, al estímulo de los integrismos religiosos, a la restricción de los derechos laborales y al recorte de las libertades, en ese momento, todas las miradas se dirigen, en efecto, hacia Cuba… pero para condenarla y hostigarla. ¿Por qué? ¿Qué pasa allí? ¿El récord de muertos en un solo día? En México. ¿El de sindicalistas y periodistas asesinados? En Colombia. ¿El de pogromos racistas contra inmigrantes? En Italia. ¿Homofobia? En Polonia. ¿Xenofobia institucionalizada y leyes raciales? En Israel. ¿Fanatismo religioso y machismo criminal? En Arabia Saudí. ¿Control de las comunicaciones, suspensión del habeas corpus, tortura, secuestros, asesinatos de civiles? En EEUU. ¿Malos tratos a detenidos, periodistas e intelectuales procesados, periódicos cerrados, corrupción galopante, inmigrantes en centros de internamiento? En España.

Bien, aceptemos que, en este cuadro dantesco, Cuba es apenas un “mal menor”. El que desde Europa y desde España se preste tanta atención negativa al país con menos problemas del planeta –como ha hecho el diputado Luis Yáñez (Público,
9-1-10)– demuestra de sobra, en todo caso, que no es lo malo de Cuba lo que se censura, sino lo que en Cuba se opone a esta lógica dantesca y a sus efectos; es decir, lo que tiene precisamente de bueno.

Los economistas Jacques Bidet y Gérard Duménil recuerdan que lo que salvó al capitalismo en las primeras décadas del siglo pasado fue la organización; es decir, la misma planificación que los liberales identifican horrorizados con el socialismo. Gobiernos e instituciones planificaron sin parar, como siguen planificando ahora, aunque lo hicieron para conservar y aumentar los beneficios y no para conservar la vida y aumentar el bienestar humano. Pero la planificación es ya, como quería Marx, un hecho. Basta sólo cambiarla de signo. En los últimos 60 años, la minoría organizada que gestiona el capitalismo global se ha visto apoyada, a una escala sin precedentes, por toda una serie de instituciones internacionales (el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el G-8, el G-20 etc.) que han concebido en libertad, y aplicado contra todos los obstáculos, políticas de liberalización y privatización de la economía mundial. El resultado salta a la vista.

¿Y si planificásemos al revés? ¿Y si prestásemos un poco de atención positiva a Cuba? Esto no lo hemos probado aún, pero lo que intuimos en la actualidad es más bien esperanzador: a partir de una historia semejante de colonialismo y subdesarrollo, el socialismo ha hecho mucho más por Cuba que el capitalismo por Haití o el Congo. ¿Qué pasaría si la ONU decidiese aplicar su carta de DDHH y de Derechos Sociales? ¿Si la FAO la dirigiese un socialista cubano? ¿Si el modelo de intercambio comercial fuera el ALBA y no la OMC? ¿Si el Banco del Sur fuese tan potente como el FMI? ¿Si todas las instituciones internacionales impusiesen a los díscolos capitalistas programas de ajuste estructural orientados a aumentar el gasto público, nacionalizar los recursos básicos y proteger los derechos sociales y laborales? ¿Si seis bancos centrales de Estados poderosos interviniesen masivamente para garantizar las ventajas del socialismo, amenazadas por un huracán?

Podemos decir que la minoría organizada que gestiona el capitalismo no lo permitirá, pero no podemos decir que no funcionaría. Según una reciente encuesta de GlobeSpan, la mayoría que lo padece (hasta un 74%) apuesta ya por otra cosa.
En su artículo, el diputado Yáñez decía amar a Cuba. Por eso, le deseaba lo mejor: incorporarse al capitalismo, justo cuando este ha demostrado su fracaso y su incompatibilidad, al mismo tiempo, con el bienestar humano y con la democracia, con la dignidad material y con el derecho. Nosotros no amamos a Cuba: respetamos a sus hombres y mujeres por lo que han hecho y por lo que siguen haciendo. Quizás a Yáñez le tranquilice pensar en Colombia o en Arabia Saudí. A nosotros nos tranquiliza pensar en Cuba, esa isla donde incluso los límites, los problemas, los errores de la revolución señalan inflexiblemente, desde hace 51 años, la posibilidad histórica de una superación del capitalismo y de una alternativa a la barbarie.

Santiago Alba Rico es escritor

Carlos Fernández Liria es profesor de Filosofía (UCM)

Belén Gopegui es escritora

Pascual Serrano es periodista

Ilustración de Mikel Casal

 
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Publicado por en 31 enero, 2010 en Noticias

 

>Deepak Chopra: Conocer a Dios


>http://www.megavideo.com/v/RITV8NR435541f41fa416cc605f0cae2d38f3b3b

 

>Carta abierta a los adultos


>Que le pasa a los jovenes?
La última vez que escuché esta pregunta fué hoy a la mañana, a un periodista de AM que no alcancé a identificar, pero es un interrogante que cada tanto alguien hace rasgándose las vestiduras.
Que le pasa los jovenes de hoy? Con sus computadoras, sus Ipods, sus fotologs, sus facebooks, no hacen más que tomar cerveza y fumar porro, no tienen metas, ni principios, ni respetan a sus mayores… La juventud está perdida.

Desde ya, hay que ser muy estúpido, o un cínico sin remedio.
Le cuento, señor de más de 45 años, para que se entere: estos jovenes, son hijos suyos. De su señora y usted, de su hermano, de su mejor amigo, de su compañera de trabajo, y del vecino que lava en la vereda el Honda Civic que compró en el 1 a 1.

Porqué un grupo de gente es de una determinada forma, es bastante complicado de determinar. La juventud perdida de hoy, se hace, o se nace? En este caso, el dilema del huevo y la gallina, se resuelve facilmente, ya que es muy poco probable que estemos ante una mutación genética simultánea en todos los jovenes argentinos. Entonces solo nos queda aceptar que estos jovenes son producto de la educación, y del entorno. Y lamento informarle señor, que la educación y el entorno, son obra suya.
Esta juventud perdida, pone al descubierto el evidente fracaso de la suya.

Tuvieron la oportunidad de cambiarlo todo, cuando se terminó la dictadura, pero se dejaron arrastrar en la trampa del sistema.
Que sucedió? Sucedió que los poderosos se dieron cuenta que ya no podían sostener por las armas un orden social en el que los tres o cuatro de arriba son amos y señores, y los millones de abajo somos esclavos. Se dieron cuenta que la único que podían hacer, era construir un orden social piramidal, en donde cada esclavo tiene a cargo otros dos esclavos. Y a este orden, no hace falta mantenerlo por las armas, ya que se sostiene y alimenta con la estupidez, ignorancia y ambición humana. Todos son esclavos, pero todos se creen amos.


Cuando alguien con un poco de sentido común llega a cierta edad, empieza a notar que el 90% de lo que aprendió en el colegio, no le sirve absolutamente para nada. Esto es porque el Estado no se dedica a educarnos, el Estado se dedica a formarnos.
Y en ese pequeño truco de semántica es donde reside la trampa. El Estado no quiere que aprendamos, no quiere fomentar nuestra curiosidad, ni explotar nuestras aptitudes artísticas o intelectuales. El Estado quiere que seamos de una determinada forma, para encajar en el modelo. Mientras aprendemos a leer y escribir, sumar y restar, nos van moldeando a sus necesidades. Nos acostumbran a usar uniforme, a cumplir un horario, a trabajar en grupo, a llevar trabajo a casa y a responder ante una autoridad.
Casi todos terminamos por acatar las normas preestablecidas, porque se suponen necesarias para el bienestar común. Pero a medida que uno va creciendo y observando, empieza a sospechar que la autoridad y las normas fueron creadas para anular el derecho a pensar, a cuestionar, a reclamar lo que es propio y para perpetuar la posición privilegiada de los que están arriba.


Los jovenes crecimos escuchando que Evita regaló miles de casas, que Argentina es el granero del mundo, que con la democracia se come, se cura y se educa, que el trabajo dignifica, que Diego hizo el mejor gol de la historia, y que estamos en el primer mundo.
Resulta ser que Evita se murió hace 50 años, y hoy pocos puede acceder a una vivienda digna, que Argentina exporta menos que sus limítrofes e incluso Brasil tiene mas ganado que nosotros, que con la democracia no se come, ni se cura, ni se educa, sino que como mucho, se hace lobby, que el trabajo no dignifica, sino que explota, que las últimas alegrias que nos dió el fútbol fueron en Italia 90′ y nos acordamos solo nosotros porque ya pasaron 20 años, y por supuesto, que el primer mundo era alquilado.

La señora que hace 15 años despotricaba contra Tinelli por burdo y chabacán, y ahora no se pierde una emisión de “Bailando por un Sueño”, el comisario retirado que ahora vive en un exclusivo country de Pilar, y el político que vendió su ideolgía al mejor postor, se sorprenden y se preguntan:
Que le pasa a los jóvenes?

Nos pasa que la razón nos grita ideas que han sido ridiculizadas.
Nos pasa que el alma nos pide libertades que han sido prohibidas.
Nos pasa que no nos importa nada, porque nunca nadie nos mostró algo que valga la pena.
Nos pasa que no respetamos a nadie, porque nadie nos dió un ejemplo a seguir.
Nos pasa que no tenemos metas, porque ya no quedan metas.

Nos legaron una farsa y se preguntan que nos pasa.

Yo creo que no todo está perdido. Se puede mejorar, pero hay muchas cosas para hacer. Muchas instituciones que abolir, y muchas nuevas que construir.
No podemos seguir votando en memoria de los muertos, no podemos vivir de la birome y el dulce de leche, no podemos seguir cantando “Un Estate Italiano“, no podemos seguir jactándonos de lo que Argentina fué alguna vez. Pero sobre todas las cosas, no podemos permitir que una generación que se vendió por un vuelto, nos señale y nos diga que estamos perdidos.
De ninguna manera.

Cuando fui a bailar por primera vez, en los 90′, mis viejos me aconsejaron no tomar ninguna bebida que me regalasen, porque seguro contenía droga.
Se nota que los adultos crecieron en una época mejor.

A mi la droga siempre me la cobraron.

http://exijoquealguienhagaalgo.blogspot.com/2009/09/carta-abierta-los-adultos.html

 

>DISCURSO DE UN VETERANO DE GUERRA


>
Discurso de: MIKE PRYSNER
indicando quienes son el enemigo verdadero de su pais.
Our real enemy is not the ones living in a distant land whose names or policies we don’t understand; The real enemy is a system that wages war when it’s profitable, the CEOs who lay us off our jobs when it’s profitable, the Insurance Companies who deny us Health care when it’s profitable, the Banks who take away our homes when it’s profitable. Our enemies are not several hundred thousands away. They are right here in front of us
– Mike Prysner

Con soldados como él, aun quedan esperanzas para este planeta.

There is still hope for this world with soldiers like this veteran.

Escribe el resto de la entrada aquí (Ya completo…)

 
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Publicado por en 30 enero, 2010 en Noticias

 

>Discurso de un Veterano de guerra.


>
DISCURSO DE MIKE PRYSNER indicando quienes son el enemigo verdadero de su pais.
Our real enemy is not the ones living in a distant land whose names or policies we don’t understand; The real enemy is a system that wages war when it’s profitable, the CEOs who lay us off our jobs when it’s profitable, the Insurance Companies who deny us Health care when it’s profitable, the Banks who take away our homes when it’s profitable. Our enemies are not several hundred thousands away. They are right here in front of us
– Mike Prysner

http://www.youtube.com/watch?v=9kWU-JHetMM&feature=player_embedded